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martes, 15 de marzo de 2011

¿Cuáles son las estrategias más efectivas para enfrentar el estrés?

Todos en algún momento de nuestras vidas hemos experimentado el estrés. Para algunos, el estrés hace parte de la vida diaria, para otros, el sentirse estresados es una situación rara y ocasional. La gran mayoría de nosotros necesitamos pocas presentaciones para el fenómeno del estrés, definido formalmente como la respuesta ante los sucesos que amenazan o ponen en conflicto a una persona.
Ya sea que se trate de un trabajo que se debe entregar, de la fecha próxima de un examen, de un conflicto familiar o incluso de una serie acumulativa de pequeños acontecimientos, la vida está repleta de circunstancias y sucesos, conocidos como estímulos estresantes, que representan amenazas a nuestro bienestar.

Uno de los teóricos pioneros del estrés es Hans Selye, elabora una teoría que siguiere que la respuesta de una persona consta de varias etapas: alarma y movilización, resistencia y agotamiento.   

Con lo anterior queremos dar a entender que si bien encontramos un punto de estabilidad lograremos afianzar estrategias efectivas para un mejor manejo del estrés. Los aportes encontrados permiten identificar puntos de debilidad que el hombre no logra controlar con rapidez, sino que se deja doblegar por las problemáticas dándole paso a que sea de prioridad tal hecho teniendo como detonante una respuesta  negativa para el estado mental y físico.

Las pautas más efectivas que concluimos con esta investigación para manejar de una forma más simple el estrés son: El control de nuestras emociones, asertividad en la forma como tomamos nuestras decisiones, debemos responder anticipadamente a nuestras actividades, ya sean académicas, laborales y el rol que ocupamos en nuestro hogar. Tomando pausadamente el racionamiento de nuestros deberes en la sociedad en la cual nos vemos inmersos.

Dando paso a las estrategias como base importante del ayudar a combatir el estrés se encuentran el disminuir la intensidad de la amenaza de la situación, modificar las metas personales combatiendo la amenaza en un reto combinándolas con acciones físicas.

Estar todo el día pensando en nuestros problemas es agotador. No hacerlo es vivir en un mundo imaginario. El término medio se encuentra en dedicar un tiempo, todos los días a pensar en aquellas cosas a las que debemos dar una solución. De esta forma conseguiremos dos objetivos: por un lado, el concentrarnos durante 30 minutos en intentar resolver nuestros asuntos exclusivamente, nuestra mente no estará pensando en cinco temas a la vez y la solución vendrá mucho más rápidamente. Por otra parte, el resto del día seremos libres para recapacitar sobre otros temas o sencillamente realizar nuestro trabajo o estudio de forma menos agobiante, para no darle cabida al estrés.